









En la ciudad donde vivo hay un montón impresionante de cafeterías en las que los camareros son chicos guapísimos. Nunca he visto ninguna de ellas llena de mujeres, en la barra, babeando por que el camarero de turno le dirija unas palabras. Jamás una amiga me ha dicho vamos a tal cafetería que el camarero está bueno.
Conocí un caso, solo uno, de una chica que me pidió que la acompañase a una disco, hace tiempo, porque le gustaba el camarero y quería enrollarse con él. Cuando consiguió hablar con él resultó que tan bello muchacho era gilipollas y pasó de volver.
Un amigo nuestro tiene una cafetería, no le va mal del todo con ella pero tampoco es para tirar fuegos, y más con la crisis. Le salió un trabajito bien pagado por la tarde y lo cogió. La idea estaba bien: coger una camarera por las tardes y pagarla con la caja de la tarde, si faltaba algo siempre lo podría poner de su nuevo sueldo.
La camarera (por consejo de mi novio) la cogió veinteañera y minifaldera. Al final resulta que como camarera no vale mucho, está empezando y es de esas que cogen la bandeja con las dos manos, aún así tiene derecho a comenzar a trabajar, nada que objetar.
Resulta que la chica tampoco tiene muchas luces, más bien es tonta e incapaz de mantener una conversación adulta con nadie, para ella la vida es una risa y una fiesta permanente, aunque no venga a cuento… mucho desparpajo.
Resultado: A eso de las siete de la tarde en la cafetería no se cabe. Gente del barrio que jamás había pisado la cafetería no sale de allí, y lo que es más curioso… viene gente de otros barrios, hasta de la otra punta de la ciudad. Todos babeando con la camarera.
Nuestro amigo ya está pensando en meter a otra por las mañanas.
Escrito por Miriam Para (VideosGratis.tv)




